domingo, 7 de febrero de 2010

Presentación CINCO de Anamaría Briede (por Felipe Cussen)

ENUMERACIONES.
- Como se pueden dar cuenta, vengo bajándome del avión. Vengo de Polonia, donde pasé varios días intentando ubicar a Agatha Grodek en su país natal. Pero no la encontré.
- El 14 de marzo de 2004 recibí un mail que decía: “El Foro de Escritores se reunió por cuarta vez ayer sábado 13 de marzo de 2004 en el bar Rapa Nui con una asistencia masiva de poetas. (...) En el caso de Anamaria [y Ágata] la performance consistió en tocar el disco mientras se sacaban los poemas del sobre en que venían y se distribuían entre los asistentes, y así, mientras circulaban los documentos, la escuchabábamos a ella escribiendo sus textos a mano y luego a máquina, clac, clac, clac, trrrrrrrrrrr. Visiten su sitio web (www.briede.cl), la chica se las trae”.
- Hoy traté de entrar a su sitio web, pero no se puede encontrar. El registro sonoro de esta performance sí se encuentra incluido en este libro: Columna verbal del cuerpo. Un libro con dos autoras y 3 subtítulos.
- Tanto el título como los subtítulos “Diapositiva interior” y “Tipo/bio/topo/gráficos del cuerpo”, muestran la obsesión por unir el cuerpo con sus posibles representaciones: la palabra que vertebra, la fotografía que roba el alma, los mapas para perderse en las entrañas.
- Sabemos que el cuerpo es la medida de todas las cosas: es la unidad mínima que nos permite formar parte de una población, de un mundo, de una constelación. Y también es la unidad máxima, porque es un solo universo de tejidos, de fluidos. Para conocer una totalidad debemos reunir, relacionar, para conocer la otra totalidad debemos romper, debemos partir.
- Anamaría y Agatha son muy pulcras. No se notan sus huellas.
- En el otro subtítulo, “Altares perforados”, las mismas palabras, encadenadas como una oración susurrada, deben ser perforadas, al igual que un papel, para que quede un registro, un recuerdo.
- Frente a este libro todos los puntos de vista resultan sospechosamente iguales.
- Anamaría y Agatha se encuentran a la salida del colegio. Una toma sus libros de matemática, biología y astronomía, y les saca las páginas con operaciones y fórmulas tachadas porque no sirven. Otra toma su anuario y quita la foto de su biografía, y le saca fotocopias, y juega con su rostro: saca los ojos, la boca, los vuelve a colocar. Después recogen las páginas y las cosen: éste es su libro.
- Pero ¿cuál es la métrica, cuál es la rima de estas páginas?
- Células, letras, estrellas: todas al azar.
- La grabadora no miente, y se siente la respiración de una voz sola en la oscuridad, de una escritura a ciegas en una máquina de escribir, de una voz que nos habla al oído: no no no sí sí sí.
- También se puede hacer todo al revés: se puede crear una constelación con las letras del ADN, se puede adivinar una palabra entre las formas de una constelación, y todo esto puede caber en la palma de la mano.
- Este libro incluso tiene un índice, pero no sirve, porque tiene otro orden. ¿Cuál era el orden?
- Se me agolpan las preguntas retóricas: ¿dónde estará el cabo suelto del hilo que cose todas las perforaciones?
- Muchos poetas llegan a ser poetas porque son tartamudos, porque son disléxicos. Así deberían ser todos, por obligación: antes de atreverse a ocupar las letras habría que ponerlas todas bajo un microscopio, para comprobar que funcionen.
- Lo que no se aprendió ya no se aprendió.
- ¿Pero qué hago presentando un libro de poesía en un museo?
- Hasta aquí no más llego. Me vuelvo a Polonia a entregarle a Agatha Grodek un mensaje de Anamaria Briede. Dice que se vuelvan a encontrar.
Lanzamiento de CINCO, Anamaria Briede.
MAC, 16/8/5

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